Yom Kippur

Hoy es Yom Kippur, el día del perdón y la expiación para los judíos, su día más santo. Voy a tratar de explicar un poco para los que, como yo, no son judíos, la enorme importancia de este día.

En Rosh Hashana, el Año Nuevo, D–s juzga a cada ser humano, inscribiendo en el Libro de la Vida su destino para el año que comienza. Los justos son inscritos, los malvados borrados del Libro. Pero ese juicio no es definitivo para la mayoría de los hombres, no queda sellado, hasta diez días después. En ese periodo, los Diez Días del Arrepentimiento, los hombres  pueden modificar ese juicio, reflexionando sobre su conducta, meditando y pidiendo perdón por el mal que hayan hecho a D–s y a sus semejantes. Por eso en estos días se llama o visita a amigos, parientes y conocidos rogando su perdón por el mal que se les haya podido causar.

Yom Kippur es el último de esos diez días solemnes: hoy el juicio queda sellado, el Libro cerrado. Es un día de ayuno, de rezo en las sinagogas, de honda meditación, examen de conciencia y confesión de las culpas. Se dice que durante el Yom Kippur los hombres deben tratar de ser como ángeles, mediante el ayuno y la oración, alejándose de lo terreno y centrándose en el espíritu. Por eso también se suele vestir de blanco, los hombres llevan el talit (el manto de oración), se renuncia a toda actividad, a todo lujo o placer superficial (como lavarse, usar ungüentos y perfumes), a las relaciones sexuales, a las posesiones materiales (renuncia simbolizada por no llevar calzado de cuero en este día). En suma, se trata de ascender del plano material al espiritual, de abandonar todo lo que nos haya podido hacer caer, ajustar nuestros valores, centrarnos en lo que verdaderamente importa.

Dada la gran solemnidad de este día, en la sinagoga (que este día suelen visitar incluso los judíos menos practicantes) se celebran cinco servicios de oración. El Kol Nidre, recitado en la víspera del Yom Kippur, antes de la puesta de sol que dará comienzo al Día de la Expiación, es verdaderamente impresionante y conmovedor, si bien la inclusión de esta declaración (no es realmente una oración), no estuvo exenta de polémica. En ella el pueblo ruega a D–s que no le tenga en cuenta los juramentos y promesas que se formulen durante el año. El cantor recita tres veces en arameo:

Todos los votos, obligaciones, juramentos y anatemas, que nos atan desde este Yom Kippur hasta el siguiente (cuya feliz llegada esperamos) quedan anulados. Quiera D–s redimir, absolver, perdonar, anular e invalidar y dejar sin efecto esos votos, que no nos aten ni tengan poder sobre nosotros. Los votos no serán eficaces ni obligatorios, ni las promesas o juramentos.

Existen varias interpretaciones acerca del significado del Kol Nidre: los hombres juramos, hacemos promesas, ponemos a D–s por testigo, hacemos votos que muchas veces no vamos a cumplir. Ante el temor de prometer al Creador algo que no vamos a ser capaces de cumplir, se pide que esos votos no tengan efecto, no nos aten y, por tanto, no caigamos en pecado al incumplirlos. Otra tesis, tal vez más probable, indica que esta declaración se compuso a fin de invalidar los votos, abjuraciones y conversiones  a los que muchos judíos se han visto obligados a lo largo de los siglos. Así, en este día, los que se habían apartado del judaísmo durante el año podían regresar a la comunidad y alcanzar el perdón de D–s y de los hermanos.

Durante el resto de celebraciones en la sinagoga se rezan diversas oraciones, se confiesan las faltas, se recuerda a los seres queridos ausentes, se venera a D–s. Con la última oración, la Ne’ilah (cierre de las puertas), queda sellado nuestro destino para el año en el Libro de la Vida. Suena el shofar (el  característico cuerno de carnero u otro animal puro que se emplea en diversos ritos y festividades) y concluyen el rito y el ayuno. Sigue una alegre comida, en la que las familias y amigos se reúnen en torno a la mesa; existe la costumbre de invitar al banquete a aquellos que se encuentren solos en la sinagoga durante ese día, para que no se vean excluidos de ese ambiente de comunidad, de integración y unidad que es uno de los frutos del Yom Kippur.

Es un día de gran profundidad y belleza, pero no un día triste. Espero haberlo sabido explicar hasta donde llego, con la ayuda de los libros y la documentación que he podido encontrar en Internet. Disculpadme los errores u omisiones cometidos. Y, como conclusión, esta preciosa pieza de Max Bruch que he encontrado y que desconocía. Está titulada Kol Nidre y la dedicó a la comunidad judía de la ciudad donde residía, Liverpool. La interpreta la gran Jacqueline du Pré.

Que esta hermosa música y el espíritu de este día nos sirva a todos, judíos y gentiles, para acercarnos más a D–s y a los hermanos.

3 Respuestas a “Yom Kippur

  1. Me ha gustado mucho esta entrada, especialmente la canción del primer vídeo. Lo comparto en twitter😉

  2. Un bonito homenaje, al cual con tu permiso me uno.

  3. Muchas gracias, chicos, celebro que os haya gustado, y gracias por compartirlo🙂

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