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La receta de la semana: Tagliatelle con gorgonzola, pera y nueces

 

Ingredientes (para cuatro personas)

  • 200 gr de tagliatelle
  • 2 peras
  • Media cebolla
  • 100 gr de queso gorgonzola
  • 200 ml de nata líquida (mejor espesa)
  • 6 nueces
  • Mantequilla
  • Nuez moscada
  • Sal

Elaboración

Pelar y picar media cebolla. Derretir una cucharada de mantequilla en una sartén mediana, a ser posible de fondo grueso. Cuando la mantequilla burbujee, añadir la cebolla picada. Dorar a fuego medio-bajo.

 

Pelar las peras (si son muy grandes, con una sola bastará) y partir en dados pequeños. Mientras tanto, poner a hervir abundante agua en una olla grande, de paredes altas, pues es mejor para cocer la pasta, sobre todo la larga, que ésta tenga suficiente espacio.

 

Seguir preparando la salsa. Añadir la pera a la cebolla rehogada y dorar unos minutos, a fuego medio- bajo, hasta que esté tierna. Si ya hierve el agua de la pasta, añadir un puñado de sal y los tagliatelle. Cocer el tiempo indicado por el fabricante, hasta que esté al dente.

Añadir los 200 ml de nata a la sartén con pera y la cebolla. No dejar que hierva, mantener a fuego medio-bajo unos minutos para que se reduzca y espese la salsa.

 

 

Partir en pedacitos el queso gorgonzola para que se funda mejor. Incorporarlo a la sartén y dejar que se derrita. Remover bien. Probar la salsa; seguramente con la sal del queso será suficiente, pero rectificar la sazón si es necesario.

 

Rallar un poco de nuez moscada sobre la salsa. Picar unas nueces en trozos no muy grandes y añadir a la sartén. Retirar del fuego la salsa.

 

 

 

Cuando la pasta esté lista, colarla, ponerla en una fuente y añadir la salsa de inmediato. Servir. Ecco!

 

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La receta de la semana: Huevos mimosa

Esta semana quiero dejaros una receta que ya he puesto alguna vez en mi página de FB. Es un plato muy sencillo y socorrido que se prepara en un momento.

Ingredientes 

  • 1 huevo por persona
  • 1 lata de atún en aceite
  • Tomate frito

Para la bechamel:

  • Harina
  • Leche
  • Aceite
  • Nuez moscada
  • Sal

Elaboración

Cocer los huevos. Mientras se cuecen, en el accesorio para picar de la batidora (si no se tiene, puede hacerse con la misma batidora o incluso a mano) mezclar el atún (escurrido) y un par de cucharadas de tomate frito.

 

Cuando los huevos estén cocidos, enfriarlos, pelarlos y partirlos longitudinalmente por la mitad. Con cuidado, sacar la yema. Reservar media yema para decorar y el resto de ellas añadirlas a la mezcla de tomate y atún. Mezclar bien, hasta que quede una pasta más bien espesa.

Rellenar cada mitad de huevo con unas cucharadas de la mezcla. Ayudarse de una cucharilla para que el resultado sea regular, como si se quisiera formar un huevo completo.

 

 

Para cubrir los huevos se emplea bechamel. También puede usarse mayonesa si se prefieren tomar fríos. Podéis usar bechamel preparada, pero realmente es muy sencilla y yo prefiero hacerla en casa:

 
Poner en la sartén tres cucharadas de aceite y dos de harina. Sin encender aún el fuego, mezclar bien con unas varillas la harina y el aceite, hasta que la primera se disuelva completamente.

 

 
Encender el fuego y, sin dejar de mover, calentar la mezcla hasta que burbujee. Bajar el fuego a fuego medio. Empezar a añadir la leche, muy poco a poco: un chorrito, y remover bien con las varillas hasta que la mezcla la absorba. Al principio parecerá una especie de puré.

Conforme la mezcla absorba la leche, ir añadiendo un poco más. No hay que preocuparse porque se hagan grumos, desaparecerán conforme se vaya añadiendo leche. Repetir, esperando cada vez a que la leche se absorba, y no dejar de remover.

 

Cada vez la mezcla irá siendo más homogénea y podremos ir añadiendo más leche cada vez. Añadir sal y nuez  moscada al gusto. Seguir añadiendo leche y removiendo hasta que la bechamel tenga el punto deseado.

 

Cuando al meter una cuchara en la bechamel una capa de ésta se quede adherida a la cuchara, sin gotear mucho, estará lista. La queremos para cubrir, por lo que no debe quedar demasiado líquida, pero tampoco tan espesa como si fuéramos a hacer croquetas.

 

Cubrir cada mitad de huevo con la bechamel. Con la media yema que habíamos reservado decoraremos los huevos: usar un tenedor para aplastar la yema y formar como unas bolitas. Espolvorear sobre cada huevo. ¡Listo!

 

 

 

 

La receta de la semana: Trufas

Una de las ideas de este blog era poner, de vez en cuando, alguna receta. Yo no soy cocinera ni nada por el estilo, y las cosas que hago son muy sencillitas, no se me dan bien las decoraciones espectaculares ni los platos complicados. Espero que ésta de trufas que os dejo os guste, sobre todo a mis amigos Miriam y Dani, a quienes va dedicada.

Ingredientes

  • 100 g de nata líquida
  • 300 g de chocolate negro, blanco o con leche, según el tipo de trufas que queramos hacer
  • 50 ml de brandy, whisky o ron (opcional)

Elaboración

  • Parta el chocolate en pedazos muy pequeños lo más uniformes posibles (para que se derritan por igual) y colóquelos en un cuenco.
  • Hierva la nata líquida y viértala sobre el chocolate troceado. Mezcle bien hasta que quede una pasta suave y homogénea. (Se pueden emplear unas varillas para que quede más ligera).
  • Si desea darles un toque de licor, añádalo en este punto y mezcle muy bien.
  • Deje enfriar la pasta en la nevera hasta que esté solidificada, pero manejable. (Mejor en el congelador, unas 2-3 horas)
  • Con la ayuda de dos cucharillas, haga unas bolitas del tamaño deseado y páselas por cacao en polvo, fideos de chocolate o almendras picadas, etc., al gusto.
  • Colóquelas en capsulitas de papel y manténgalas en el refrigerador hasta el momento de consumirlas (El chocolate coge en seguida el sabor de otros alimentos, así que es mejor guardarlas en una caja hermética tipo Tupperware).

Consejos

  • La cantidad de chocolate, sea cual sea el tipo de trufas que vamos preparar, es de 300 gr para las proporciones de esta receta, pero también se pueden mezclar 150 g de chocolate negro y 150 g de chocolate con leche para unas trufas de sabor más suave que las de negro puro. El chocolate blanco es muy diferente en textura y composición a los otros dos, por lo que no recomiendo mezclarlo con otro.
  • El chocolate que empleo es  la variedad Minigrammes de la marca Michel Cluizel, en perlas. Lo compro en el Club del Gourmet del Corte Inglés. Uso esta marca porque, al ser en perlas, se funde mucho antes y de manera homogénea y no hay que pasar por el engorro de trocear una tableta. Además es un chocolate de repostería de muy buena calidad. Y en una receta tan sencilla como ésta, el chocolate que se utilice lo es todo: cuanto mejor sea, mejores serán las trufas. Lo venden negro, blanco y con leche, así que podéis hacer trufas de los tres tipos.
  • En muchas recetas de repostería se recomienda el chocolate Nestlé Postres. Va en gustos. Para mí es un chocolate demasiado dulce y no me ha dado buen resultado, pero os recomiendo que probéis hasta dar con la marca que más os vaya.  Hay muchísimas y muy buenas.
  • Se puede añadir ralladura de naranja, canela, trocitos de almendra, coco… al chocolate para darle un toque especial. Otra forma de añadir sabores especiales es hervir la nata con corteza de naranja, una vaina de vainilla o una rama de canela, etc…que luego retiraremos. O “rebozar” las trufas con frutos secos picados, coco rallado, lo que se os ocurra. ¡Animaos a experimentar! Personalmente, las que más me gustan son las que van cubiertas de cacao (amargo) en polvo.
  • Para hacer las bolitas se puede emplear el sistema de las dos cucharillas, que es más limpio, pero si os parece difícil podéis poneros un par de guantes de látex o vinilo de los finitos y hacer las bolitas a mano; con una cucharadita colmada de masa por trufa vale, pero podéis hacer las trufas del tamaño que queráis.